Friday, October 20, 2006

Historia sencilla de la Filosofía - Rafael Gambra


El autor recorre varias preguntas que intentan responder qué es la filosofía. Con ejemplos claros y una mirada política para debatir, sostiene que todos, aún los más “utilitarios” tienen una filosofía.

La filosofía es la actividad más natural al hombre y la actividad filosófica la más propiamente humana.

Como si nos despertáramos un día en el hospital, después de un accidente con pérdida del conocimiento, seguramente lo primero que nos preguntaríamos no sería cuál es la utilidad de los objetos que vemos alrededor, ni sobre las medidas de la habitación. Probablemente nuestra primera pregunta sería total: ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? ¿Por qué vine aquí?

Venimos a la vida sin que se nos explique previamente qué es el lugar a donde vamos, ni cuál será nuestro papel en la existencia.

Es el conocimiento que la razón humana reclama de modo inmediato y natural.

En busca de una definición
Se han propuesto muchas definiciones en los distintos sistemas filosóficos. La más aceptada, o clásica es: “Ciencia de la totalidad de las cosas por sus causas últimas, adquirida a la luz de la razón”.

Desglosemos este concepto:

Ciencia: es el conocimiento de las cosas por sus causas, en forma coherente.

De la totalidad de las cosas: la filosofía no recorta un sector de la realidad para hacerlo objeto de su estudio; así se distingue de las ciencias particulares. El hombre en el mundo no puede satisfacerse con explicaciones parciales. De la visión de la totalidad (el todo como unidad), sólo se hace cargo la filosofía.

Por sus razones más profundas: hay que distinguir la filosofía de la enciclopedia (conjunto de ciencias particulares) y distinguir el objeto formal del objeto material. El objeto material es aquello sobre lo que trata la ciencia; el objeto material de la enciclopedia (la totalidad de las cosas) coincide con el de la filosofía. El objeto formal es el punto de vista desde el que una ciencia estudia su objeto. La filosofía estudia su objeto por las razones últimas o más generales. Debe traspasar los postulados científicos y llegar a una visión coherente del universo por sus razones más profundas. Las cosas se explican fácilmente, lo difícil es explicar que existan cosas. Este problema, radical, sobre la naturaleza del ser y sobre su origen y sentido, constituyen el objeto formal de la filosofía.

Adquirido a la luz de la razón: distinto del saber revelado (como el religioso).

Una mirada política
Todo hombre es filósofo, aunque no lo sepa.

Como ejemplo, Rafael Gambra sostiene, en este sentido, que los indios son un pueblo apático e indiferente, que se ha dejado gobernar por extranjeros “sólo por no tomarse el trabajo de hacerlo por sí mismo”. En el fondo, en la India, subyace una concepción filosófica. Son panteístas, es decir, creen que el mundo es una gran unidad de la que cada uno somos apenas una manifestación y a la que hemos de volver. La consecuencia natural de este fatalismo que anula la personalidad es, según el autor, el quietismo (Hay que tener en cuenta que la primera edición de este libro fue publicada en 1961).

Siguiendo a Gambra, los pueblos occidentales han sido siempre activos y emprendedores. A ellos también los mueve una filosofía, colectiva en este caso: creen en la personalidad de cada uno como distinta de las cosas y de Dios, y como perfectible por su propio obrar.

En sus orígenes, la filosofía era lo mismo que la ciencia. Con el progreso del saber se fue desprendiendo del tronco común de las ciencias particulares.

Por encima de la inmensa y necesaria proliferación de ciencias independientes subsiste la filosofía como tronco matriz, tratando de coordinar y dar sentido al complejo mundo del saber y planteándose siempre la eterna y radical pregunta sobre el ser y la estructura del universo.

Utilidad de la filosofía
Una pregunta frecuente es ¿para qué sirve la filosofía? No sirve para nada, responde Gambra, pero en eso radica su grandeza.

La técnica sirve al hombre, y el hombre sirve ala filosofía en cuanto que la esencia diferencial de su naturaleza propiamente humana es la racionalidad, que exige la contemplación intelectual del ser, el conocimiento desinteresado de la esencia de las cosas.

El hombre es el único animal que traspasa la esfera utilitaria y se pregunta además ¿qué es? A eso sólo puede responder con la esencia de las cosas cuya reproducción en la mente del hombre es la idea o concepto.

No es un medio, sino un fin. No sirve: es servida por todas las cosas, por el hombre mismo, por lo más noble de él, que es su facultad intelectual.

¿Tiene repercusiones útiles en el plano espiritual? Hubo distintas respuestas a lo largo de la historia. Los estoicos afirmaban que en el mundo todo sucede fatalmente. Su único interés filosófico es qué actitud debe adoptar el hombre ante ese acontecer predeterminado. La filosofía tiene el objeto de inspirar al hombre la imperturbabilidad del sabio, la libertad interior y el desprecio hacia las cosas exteriores. La filosofía queda reducida a una ética o a un arte del vivir. La fenomenología, en cambio, sostiene que la filosofía debe ser una pura y desinteresada contemplación de esencias.

La filosofía no es una ciencia pura, sino sabiduría, saber total, íntimo. Todo hombre posee una concepción de la existencia, y adopta en consecuencia una determinada actitud ante la vida.

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